Una buena lámpara puede marcar la pauta de todo lo demás, los colores, el tipo de telas y las dimensiones del resto de los objetos.

¿Cómo decorar con lámparas?

Darle vida a una estancia no es solo cuestión de combinar objetos estéticamente atractivos. Potenciar sus funcionalidades en favor del espacio también es fundamental. Es allí donde las lámparas adquieren protagonismo, no solo por la diversidad de formas y materiales que se ofrecen en el mercado, sino por las múltiples alternativas que la iluminación aporta a la decoración.

 

 

Una buena lámpara puede marcar la pauta de todo lo demás, los colores, el tipo de telas y las dimensiones del resto de los objetos. Por ello es recomendable dedicarle un tiempo a ver opciones de luminarias antes de iniciar un cambio radical en el mobiliario de la casa.

 

 

Para evaluar la lámpara adecuada, se deben tener claras las medidas del espacio, su distribución y –en el caso de las de techo– su altura. La generación de varios puntos focales a través de la iluminación le da volumen y textura a los espacios, por lo que es óptimo agregar luminarias de pared, piso y sobremesa en las diversas estancias del hogar.

 

 

Las lámparas de techo tienen el propósito de ofrecer una iluminación general que facilita la circulación; sin embargo, no es suficiente para algunas actividades puntuales como la lectura o la interacción con dispositivos electrónicos como computadoras, tabletas o teléfonos inteligentes. Por tanto, debe considerarse el uso del espacio: ¿es solo para recibir visitas?, ¿es un área de estudio?, ¿juegan allí los niños?

 

 

La presencia de las lámparas colgantes en comedores, por ejemplo, es ideal, pues allí funciona muy bien una iluminación uniforme, pero en las habitaciones o el salón principal, limitan la sensación de calidez. Ahora bien, su protagonismo es indudable, así que puede ser una pieza muy atractiva de la decoración, que pueden ser combinadas con otras que aporten variedad de luz sin competir visualmente con esta.

 

 

En el caso de las de pared, pie y sobremesa, brindan una luz específica que se difumina con sutileza, que resulta muy acogedora y que es ideal para crear un rincón de lectura”, puntualiza Graterol. “Los apliques de pared, más que iluminar, dibujan un juego de luces y sombras que dan relieve y engalanan las superficies”.

 

 

Las lámparas XL también están entre las preferidas por el carácter que imprimen en las estancias. Y aunque parezca mentira, van igual de bien en espacios grandes como en los modestos. Lo que no debe perderse de vista es la escala del lugar: si es un salón, una habitación, el “hall” de entrada o bajo las escaleras. Las de formas geométricas están marcando la pauta.

 

 

Ahora bien, si la intención es dar un toque “vintage” o ecléctico al área, el hierro forjado o las clásicas arañas están causando furor. Pueden instalarse según su diseño original o intervenirlas aplicando colores llamativos y contrastantes que marquen una clara separación entre la época de la arquitectura de la lámpara y la modernidad de su cromatismo.

 

 

Las lámparas colgantes de varias bombillas también gozan de su momento, principalmente en el comedor, donde su estructura le da dinamismo y ritmo al espacio. Solo debe considerarse la altura de los focos: mantenerlos bajos, pero sin que estorbe el intercambio de miradas entre los comensales. Las de bowl son muy solicitadas.

 

 

Si la búsqueda apunta hacia la elegancia, las lámparas de cristal no han perdido vigencia y son muy útiles para potenciar la luminosidad de espacios amplios, y si lo que se quiere es garantizar una buena calidad de luz, no se deben olvidar las luminarias de led, que son prácticas y económicas, sobremanera, para los jardines exteriores.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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