Los secretos de la llave Allen

La llave Allen es un trozo de acero inoxidable que realiza una tarea a simple vista imposible: sacar o colocar un tornillo en lugares de difícil acceso, donde no llega un destornillador, o que está totalmente rodeado, sin espacio disponible para maniobrar. Se trata de la llave Allen, conocida en algunos países como “llave L” por la forma que tiene.

 

Una herramienta que no falta en las empresas, en los talleres y tampoco debe estar ausente en los hogares, pues su funcionalidad es tan variada que en cualquier momento podría requerirse para trabajos domésticos.

 

La llave Allen es usada en tornillos que tienen cabeza hexagonal interior, a diferencia de los tradicionales, que poseen forma lisa (para el destornillador de paleta) y en estrella.

 

La historia que narra la enciclopedia en línea Wikipedia indica que la marca fue registrada por Allen Manufacturing Company en Hartford, Connecticut, en 1943. Ya en Alemania, en la población de Neuss, la empresa Bauer & Schaurte Karcher aplicó el sistema en 1936, por lo que en otras partes del mundo la llave se conoce como Inbus (Innensechskantschraube Bauer und Schaurte). En Italia, diez años atrás, Egidio Brugola la había inventado, y era conocida con su apellido: Brugola.

 

El uso de las llaves Allen está difundido por todo el mundo por su pequeño tamaño, ligereza y facilidad de conseguir. De hecho, generalmente alguna siempre viene acompañada con los tornillos de su medida y hasta con los productos que la requerirán más adelante. Mecánicos y operadores resaltan esas dos bondades de la herramienta. Además, aseguran que al tener las superficies de contacto en la parte interna de la cabeza, los tornillos sufren menos daños, al estar protegidos de desgastes externos.

 

Entre las facilidades de su uso es que el tornillo puede ser colocado directamente con el destornillador, porque ambas piezas se acoplan perfectamente. Al haber seis caras de contacto la fuerza se reparte en toda la llave.

 

Su uso es tan popular que son necesarias para calibrar el puente de una guitarra, o la máquina con la que se hacen tatuajes en la piel, o una parte en un proceso productivo de una gran fábrica.

 

En su utilización es regular que se requieran mangos impulsores u otros mecanismos que garanticen un trabajo completo y seguro, sobre todo cuando se trata de maquinarias de gran envergadura.

 

Medidas

Las llaves Allen están disponibles en dos medidas: en pulgadas (más que todo en Europa) y en milímetros (para Estados Unidos), aunque de cada lado hay una equivalente, los operadores recomiendan usar la que cale perfectamente en el hexágono. Las medidas corresponden a la distancias entre caras dentro del cabezal de tornillo. Van desde los 0,7 milímetros hasta 46 milímetros. Para distinguirlas, generalmente se mencionan con la letra “M” delante del número, por ejemplo: “M25”.

 

Longitudes

Puede necesitarse una llave Allen estándar o larga. Dependiendo de trabajo que se realizará debe escogerse a la que más funcionalidad aporte. La diferencia entre unas y otras va entre 20 ó 30 por ciento. Se mide desde el ángulo interior y no el exterior. Cuanto más grande sea la herramienta, la brecha se alargará más. Sin embargo, para los tres tamaños más pequeños en la llave Allen no hay diferencias en las longitudes. El uso indica que si la mano del mecánico u operador puede llegar cerca del tornillo o la tuerca, debe ser suficiente con una llave estándar; las  “largas” son para las más lejanas.

 

Diseño

Aunque son más populares las que tienen forma de “L” y su uso es mucho más frecuente, en el mercado internacional también existen las “T” y las “Z”, con aplicaciones similares pero que simplifican el trabajo en ciertas áreas. La que viene en forma de “T” permite un mayor agarre para apretar o aflojar el tornillo, mientras que la “Z”, al igual que la “L” tiene en los dos extremos el calado requerido y de acuerdo a su medida, para ser usada.

 

Punta

Casi todas las llaves Allen tienen en su extremo la forma hexagonal de manera plana, que se acopla fácilmente en los tornillos de la misma medida. No obstante, también las hay con punta bola, conservando las seis caras, pero con el acabado de un círculo. Se trata de una cualidad para obtener más agarre y precisión en la calibración de equipos y maquinarias.

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